Mi frasco de la calma con brillo
A veces los niños necesitan una herramienta concreta para pausar, mirar y respirar. Este frasco de la calma ofrece un momento visual y tranquilo para volver al equilibrio.


Materiales
- Frasco plástico transparente con tapa
- Agua tibia
- Pegamento transparente o glicerina
- Brillantina o lentejuelas grandes
- Colorante opcional
Paso a paso
- Llenar el frasco casi por completo con agua tibia.
- Agregar pegamento transparente o glicerina para que el brillo baje despacio.
- Sumar brillantina y, si se desea, una gota de colorante suave.
- Cerrar muy bien la tapa.
- Agitar y observar cómo desciende el brillo mientras respiramos lento.
Lo que aprendemos
Reconocimiento emocional, respiración consciente, espera y autocuidado.
Idea extra
Nombrar juntos qué emoción representa el frasco cuando está agitado y cuando vuelve a estar en calma.