Poemas de amor y Vida Soledad Hernández Hernández

RMQuietThoughtsPages

TOÑITO

Aun no sé por qué te quedaste en mi niñez,

tampoco por qué son tan lábiles los sueños

Tú buscabas un mundo de caracolas

y me preguntabas cómo era el mar.

Yo inventaba peces de colores

y dibujaba gaviotas que surcaban todos los mares.

El aire se enredaba entre los pinos

y tú me llamabas con el eco de tu risa.

Veías nuestro mundo a través de los cristales de tus gafas,

y entre el vidrio acobardado de la vida

yo no comprendía por qué soñabas.

Te fuiste sin darme tiempo a crecer,

sin entender las luchas

para librar tu nombre.

Y hoy me pregunto cómo habría

crecido nuestra amistad

Y Si después de tanto tiempo

mi presencia sería el eco de tu risa

Dime si en el universo

se enreda el aire entre los pinos.

Dime si allí también canta el agua de los ríos.

Dime si allí está nuestra montaña.

Dime si vendrás a buscarme cuando parta.

Dime si seguirás buscando caracolas.

Me encontrarás arriba en la colina,

allí donde nuestra tierra se une con el cielo azul

de nuestros sueños.

Allí donde regresarán las gaviotas

que visitaron nuestro mar

Hazme un sitio en tu estrella rutilante,

deja que descanse allí mi corazón vencido

TUS PREGUNTAS

Bajo este espacio infinito

rodeados de un firmamento

que envuelve cada día nuestras almas

me preguntas cómo se vive

me preguntas cómo se muere

Y la vida es a veces alegre,

a veces inhóspita

aquí, allí y en cualquier parte.

Y… ¿la muerte?

tiene la misma cara en todas partes.

Allá se mueren de hambre,

aquí de soledad y tristeza,

y tiene un sabor amargo,

un sabor a desconcierto,

y una urgencia de perdón

que no se alcanza

Y después de tanto devenir,

de transitar una y otra vez

esta vida que nos nombra,

vuelvo al refugio de lo que soy

o tal vez de lo que quiero ser.

Y ésta es la forma de reconocerme,

es así como le planto cara al desconcierto.

Es así como transito por tu huella

y como sobrevivo en mis recuerdos

Y cuando llegue la hora

de viajar a mi estrella rutilante

lo haré sola, aquí o en cualquier parte,

pero en esa soledad quiero llevarme

tu recuerdo

Y tal vez la última de tus preguntas

que quedará entonces sin respuesta.

ESTE CORAZÓN

No necesito un corazón grande para amarte.

Me basta este corazón pequeño para quererte.

Aquí, en este corazón

a veces confundido

a veces alegre, a menudo taciturno

y siempre presa del ensueño

hay un lugar especial para ti.

No me pidas que lo cierre sólo con tu nombre,

deja que él abra miles de puerta

para acoger otros corazones

que lo buscan como tú

Esa es mi pasión,

la de quererte como uno solo,

la de amarte en la inmensidad

del cariño que recojo de los otros

Llega siempre así,

sin ataduras y sin miedo.

Quédate cuanto quieras

entre los brazos de este

humilde corazón.

No puedo hablar de la brisa del atardecer

no puedo cantar odas al amor

Sólo puedo encender una luz

la luz que acompañe a tu corazón.

DÉJAME

Déjame que cierre esa oquedad

deja que mi voz sea otro testigo

de esta locura que nos quieren vender

Que no te engañe su argucia

que no te vendan como necesario el dolor

Todo dolor es innecesario

es injusto y cruel.

Quédate conmigo,

acompáñame en esta resistencia activa

Luchemos en todas las contiendas

Dejemos que nuestra voz se alce sobre todos los silencios

Escribamos juntos otra historia

Y entonces, cuando otros nos crean rendidos

habremos ganado

Y las luces de nuestros corazones

encenderán juntas las antorchas de la esperanza

Déjame, entonces, que tu paso sea mi paso

Deja que tu vereda de allá sea también mi vereda.

Poemario