Mi frasco de la calma con brillo

Una actividad para hablar de emociones, aprender a respirar y construir un recurso de autorregulación sencillo.

Mi frasco de la calma con brillo

A veces los niños necesitan una herramienta concreta para pausar, mirar y respirar. Este frasco de la calma ofrece un momento visual y tranquilo para volver al equilibrio.

Materiales

  • Frasco plástico transparente con tapa
  • Agua tibia
  • Pegamento transparente o glicerina
  • Brillantina o lentejuelas grandes
  • Colorante opcional

Paso a paso

  1. Llenar el frasco casi por completo con agua tibia.
  2. Agregar pegamento transparente o glicerina para que el brillo baje despacio.
  3. Sumar brillantina y, si se desea, una gota de colorante suave.
  4. Cerrar muy bien la tapa.
  5. Agitar y observar cómo desciende el brillo mientras respiramos lento.

Lo que aprendemos

Reconocimiento emocional, respiración consciente, espera y autocuidado.

Idea extra

Nombrar juntos qué emoción representa el frasco cuando está agitado y cuando vuelve a estar en calma.