La devoción al Divino Niño es providencial, es luz para un mundo que desprecia la vida humana y en que tantos niños son abortados o abandonados. ¡Cuánto glorifica a Dios que reconozcamos que El nos envió a Su único Hijo!.
Por ti la mariposa en el liviano paisaje de la brisa detenida. Y en cada mariposa, repetida, la danza de colores del verano. El cielo más azul y más cercano; más alta la canción y más ardida la frente de la rosa sostenida en la palma dorada de tu mano
Por el año que comienza, amor brindemos
por sonrisas en los labios de los hijos,
por capullos que se abran como besos
por la estrella de amor y de esperanzas.