¿Y nunca, nunca más, ni en noches llenas
de temblor de astros, ni en las alboradas
vírgenes, ni en las tardes inmoladas?
¿Al margen de ningún sendero pálido,
que ciñe el campo, al margen de ninguna
fontana trémula, blanca de luna?
Ahora, es la ocasión, en el instante,
No en un año, ni un mes, hoy es la vida;
Acepta, invita, ofrece, y si hay herida,
Que no apague tu ritmo trepidante.