Paraíso
Acordarse del triste tiempo en que los dos tenían Tiempo y de él vivían afligidos
Acordarse del triste tiempo en que los dos tenían Tiempo y de él vivían afligidos
Tuve la estrella viva en mi regazo, y entera ardí como en tendido ocaso.
La mañanita pura y rasada quedó linda de la venteada
Ese huerto nuestro que nos hizo extraño, ha puesto cactus y zarpadas hierbas.
Ni puente ni barca me trajo hasta aquí, no me lo contaron por isla o país. Yo no lo buscaba ni lo descubrí.
Y de ser grandes nuestros reinos, ellos tendrían, sin faltar, mares verdes, mares de algas, y el ave loca del faisán
Esta alma de mujer, viril y delicada,
dulce en la gravedad, severa en el amor,
No tengo sólo un Ángel
con ala estremecida:
me mecen como al mar
mecen las dos orillas
Dicen que los pinares en la noche
dejan su éxtasis negro, y a una extraña,
sigilosa señal, su muchedumbre
se mueve, tarda, sobre la montaña.
Por si roban tu alegría
como casa transportada;
por si secan en tu rostro
el maná que es de tu raza