Poesía Infantil: El Alma que nace
Nuestro nacimiento es un sueño y un olvido;
Y el alma que nace con nosotros,
Estrella es de nuestra vida;
Ha tenido su ocaso en otra parte
Nuestro nacimiento es un sueño y un olvido;
Y el alma que nace con nosotros,
Estrella es de nuestra vida;
Ha tenido su ocaso en otra parte
No sé de qué raíz del sentimiento
Ni de que hondura de mi ser emana
Esta corriente de dulzura humana
Mucho más dulce cuanto más la siento
Que se celebre Mi renacer, no como rito
que sea triunfante como el infinito
porque jamás Mi faz al hombre escondo
Siempre te contemplo en mi memoria
En la realidad, el dolor, la paz y la victoria
Y el amor que de bálsamo feliz me riega
Que el alma de oro en cada interior labrado
deberá mantenerse fuerte y pura y en anhelo
fluyendo germinal en cuerpo, mente y suelo
como en todos los caminos que he marcado
Jesús nos deja con su entrega redentora
El pan y el vino consagrado en los altares
Una sensación por demás conquistadora
La plenitud que siente el alma sin pesares
Miradlo allí clavado en la clausura
De su voz, en la muerte derramada;
Y, entre nudos de sangre, desgonzada
Como una flor de llanto, la figura
Este es el verbo de la profecía:
Amargo, doloroso, duro, cruento,
Grito de realidad, llaga, lamento
Aquí cumplió el destino a que venía
¿Qué ves cuando me miras, Señor?
Ojalá yo fuese capaz de ver lo mismo.
Ojalá yo fuese capaz de adivinar toda la fuerza,
la pasión, el torrente de vida que está llamado a salir de mí.
En Tu amor siempre se haya la armonía,
Y nunca ante el amor ella se apaga
Es amor que se expande en esta travesía
Rescatando a cada hijo que naufraga