Quiero estar a tu lado madrecita de mi vida
y que tu honda herida te pueda calmar
yo sé que en este mundo hay una sola madre
y no hay quien la compare en su noble misión
Y ahora que ya soy «grande»
a veces quiero correr
a refugiarme en tus brazos.
Que me acunes y me digas:
(Si una pena en mi alma guardo)
¡No temas sos mi pequeña,
nadie podrá hacerte daño!